domingo, 8 de mayo de 2011

 


En el cementerio se encuentra la capilla dedicada al padre Catorceno que es visitada por la población para darle muchas oraciones, ponerle velitas y flores.

Fusilamiento del Padre Severo Catorceno Rocavado

Fusilamiento del Padre Severo Catorceno Rocavado

Wálter Zavala Ayllón


El 7 de mayo de 2011 se recordó el LXXII aniversario de la muerte del sacerdote potosino Severo Catorceno Rocavado, al que se le injurió y quitó
la vida sin más sentencia que una orden del “cúmplase”, sin que haya defensa alguna por el damnificado y en menos de 48 horas después de su captura. Este sacerdote, siendo humilde servidor de la Iglesia Católica, fue maltratado físicamente, calumniado y violentamente procesado por gente interesada en su muerte durante el gobierno del Tcnl. Germán Busch Becerra, disponiéndose su fusilamiento en la pampa de San Clemente, en medio del dolor expresado por la ciudadanía potosina y la ninguna consideración de sus verdugos.
Hoy en día, San Clemente en Potosí es una parroquia y zona de crecimiento urbanístico en el sector Oeste de la ciudad, cuyas avenidas, calles, edificios comerciales y otras viviendas, se muestran a lo largo y ancho, dejando por cabecera al llamado “Polvorín”, lugar donde antes de ahora, guardábase cantidades de pólvora para su utilización en las minas del Cerro Rico.
Ese recordado sitio del “polvorín”, cuenta con una historia interesante dentro del periodo republicano. Tal es así que en ese lugar, pagó con su vida el presbítero Severo Catorceno Rocavado, a raíz de la fiereza y sadismo de un polizonte y alguna otra gente deseosa en hacer maldad mediante la intriga y la perversidad a cambio de algunas monedas y billetes de corte mayor como lo hizo Judas Iscariote con Jesucristo.
Fue un 7 de mayo de 1939 cuando el “Polvorín” de la zona de San Clemente, se constituyó en testigo mudo del hecho sangriento más inaudito que registra la historia potosina de la primera mitad del siglo XX. Allí fue ejecutado el sacerdote Severo Catorceno Rocavado, sin más palabras que el decir: “muero inocente”.
Este presbítero fue acusado como autor de violación y estupro cometido en una menor de edad, sin que tal hecho haya sido cierto y menos aún se haya realizado un proceso legal con los obrados judiciales del caso.
Al parecer, únicamente se simuló organizar un sumario que, según informes de la Policía Boliviana, fue el más veloz de la historia, porque, desde el día en que fue apresado Severo Catorceno el 5 de mayo de 1939, hasta la madrugada de su ejecución, 7 de mayo del mismo año, se hicieron las triquiñuelas más audaces y artimañas inconcebibles para dar paso a un hecho imperdonable en el futuro.
Entonces, se recibieron declaraciones al margen de la verdad, lográndose firmas de testigos falsos, engañosos y perjuros. Asimismo se tomaron fotografías, obligando a Severo Catorceno, declarar en contra suya. Se fraguaron documentos para remitir a la ciudad de La Paz, donde el Presidente de la República Cnl. Germán Busch Becerra, dio el “Cúmplase” para la ejecución del sacerdote Severo Catorceno Rocavado.
Fue entonces cuando un 7 de mayo de 1939, a Hrs. 5,30 de la madrugada, el padre Catorceno, rechazando la venda ofrecida para cubrir sus ojos, se mostró a un pelotón de policías diciendo: “muero inocente y mi espíritu no descansará hasta castigar a los calumniadores”, e inmediatamente fue fusilado, por capricho de un hombre enfermo y sádico que en ese entonces era Jefe de Policías de Potosí, el Subteniente Luís Gutiérrez Vea Murguía, con razón apodado “el saca-placentas”.
De este hecho se tiene documentación testifical, e incluso las declaraciones de quien tomo preso a Severo Catorceno. Sin embargo fue muy tarde el arrepentimiento de los falsos testigos y de quienes actuaron en contra de aquel sacerdote inocente que sufrió los vejámenes más inauditos cuarenta y ocho horas antes de su fusilamiento, habiendo sido apaleado, rasgadas sus vestiduras, prohibido de servirse alimento alguno y sólo una taza de orín humano.

¿Quien tomó preso Al Padre Severo Catorceno…?

Por instrucciones y obediencia disciplinaria en servicio policial, fue el entonces agente de primera, Robustiano Velásquez, apodado como “el ckopa-bigote”, el que recibió órdenes verbales del jefe de Policía Vea Murguía, para aprehender al sacerdote Catorceno, sindicado del delito que jamás cometió. Y fue el agente Velásquez el que buscó incansablemente por todos los barrios y templos de la ciudad al clérigo calumniado.
Sacerdote que tenía su humilde vivienda en el antiguo Tambo de “La Estrella”, caserón de innumerables tabucos o habitaciones coloniales que formaban serie de corralones en esa casona hoy inexistente y demolida en parte, para dar paso al llamado modernismo citadino en la prolongación de avenida Serrudo esquina de calle Bustillo.
De acuerdo a informaciones proporcionadas por el agente Robustiano Velásquez; éste luego de haber hecho averiguaciones y tener conocimiento de que el sacerdote buscado, encontrábase en la sacristía del templo de San Bernardo, allí se hizo presente, portando una pequeña arma automática de reglamento y, sorpresivamente le intimó a que se diera preso por orden policial, momento en que el religioso, muy sereno y confiado en sí mismo, había respondido en tono exaltado diciendo: “que no podía ser apresado, por cuanto no había cometido delito alguno y nada tenía que ver con la policía”.
En atención a ello, el agente policial abandonó el templo para inmediatamente pedir refuerzos de otros agentes de policía, para cuyo propósito utilizó el teléfono del Hotel “Edén” que encontrábase próximo al templo de San Bernardo. Minutos después se presentaron en la puerta de la iglesia, el capitán de carabineros Montes de Oca y el agente civil Mario Dorado, los que se trasladaron al lugar en una motocicleta “Side-Car” de uso personal de Vea Murguía.
Entonces los tres policías procedieron a cercar en la espadaña del templo al padre Severo Catorceno, quien había alcanzado el campanario, subiendo por la estrecha escalera en zig-zig, sin contestar a las intimaciones policiacas. Finalmente, el religioso estando acorralado, huérfano de cualquier auxilio, tuvo que acceder por entregarse preso, protestando ser inocente de cualquier sindicación que pudiera hacérsele.
Segundos después era conducido a la central policiaria situada en la planta baja del edificio prefectural, frente a la puerta principal del mismo donde se muestran arquerías de medio punto. Pero antes de ingresar a ese recinto sombrío, el polizonte Vea Murguía, lo insultó con palabras soeces, epítetos injuriosos, ordenando su inmediata “incomunicación”.
Ya en interiores del llamado “cadalso”, Severo Catorceno fue brutalmente apaleado, baldeado con agua fría, sin que nadie pudiese auxiliarle y menos polizonte alguno tener compasión humanitaria o miedo a un castigo divino.

Semblanza de Severo Catorceno

Este sacerdote dedicado a salvar almas, nació en la población de Arampampa, capital de la Provincia Charcas del Departamento de Potosí el año de 1878. Sus padres eran campesinos de antigua estampa aborigen. Recibió el sacramento del bautismo en el templo de su pueblo a sólo un día de haber visto la luz de este mundo, 3 de septiembre de 1878, habiendo sido sus padrinos: el castellano José del Río y su esposa Getrudis Vela, oriunda del lugar. Su casa muy humilde mostrábase solariega donde la familia enseñaba una moral cristiana intachable, recibiendo el respeto de todos los pobladores. En este orden, Severo Catorceno heredó la honradez, el trabajo y disciplina de sus antepasados, dándose íntegro a leer la Biblia y ayudar al párroco en la celebración de uno y otro oficio religioso; por tanto, para Catorceno Rocavado, Dios era el primero y el único, descubriendo su vocación para ser un sacerdote servidor de la Iglesia de Cristo.
Fue a sus 17 años de edad cuando hizo conocer su voluntad de convertirse en religioso, trasladándose después a la ciudad de Sucre, donde las puertas del Seminario de San Cristóbal fueron abiertas para admitir al joven aspirante hacia el sacerdocio, destacándose como uno de los más sobresalientes en teología. Una vez concluidos sus estudios, se consagró como sacerdote en la Catedral, cuando el entonces Arzobispo Monseñor Cayetano de la Llosa, tuvo a su cargo el realizar el acto de consagración sacerdotal.
Severo Catorceno hecho sacerdote, partió para las provincias potosinas, donde las familias campesinas necesitaban el auxilio espiritual. Generalmente estuvo en el Norte del Departamento de Potosí, primero en el lugar de su nacimiento Arampampa, luego en otras parroquias de la geografía chuquisaqueña; habiendo sido fundador y constructor del templo “San Salvador” en Chaguayo-Alto de Chuquisaca; igualmente fue párroco en Tolapampa, Esmoraca, Llica, Toro-Toro, Uncía y Turuchipa.
El año de 1931 prestó su juramento de obediencia y fe, al Obispo de la Diócesis de Potosí, Mons. Cleto Loayza. El año 1939, estando en la Villa Imperial de Potosí, fue celebrante de oficios religiosos en el templo de Jerusalén al igual que en la iglesia de San Lorenzo, de cuyos púlpitos reclamaba con voz airosa, mayor atención y trabajo para la gente pobre. A este sacerdote generalmente se lo veía en las calles estrechas de la ciudad, con un viejo y descolorido sayal que, habiendo sido de color negro, mostrábase algo gris. Severo Catorceno era de una estatura regular, algo delgado, tez morena, cabello lacio muy negro y corte delicado ojos color marrón y nariz aguileña; habiendo sido muy cuidadoso con la piel de sus manos, llevando en el brazo su inseparable catecismo.
Fue en el templo de Jerusalén donde dijo su última misa matinal, el 5 de mayo de 1939. Dos días después, el 7 de mayo fue arrebatada su vida, cuando Severo Catorceno contaba con 61 años de edad.
Ese mismo día fueron inhumados sus restos a Hrs. 16,30 en el cementerio general de Potosí, en cuya administración se tiene el informe médico firmado por el Dr. Wenceslao Terán, quien certifica en sentido de que “el sacerdote Catorceno Rocavado, dejó de existir como consecuencia de haber recibido heridas de bala”.
En la fecha, sus restos mortales estando bajo tierra con su humilde capilla, reciben las oraciones de sus devotos, sin que faltasen flores frescas y velas de sebo.


Socio de Número de la Sociedad Geográfica y de Historia “Potosí”