viernes, 18 de febrero de 2011

 
La estrategia de la gradualidad como forma de manipulación

La estrategia de la gradualidad como forma de manipulación

Rubén Carlos Tunqui Cruz

Dentro de la psicología jurídica y dentro del área de violencia intrafamiliar es de saber que algunos agresores de pareja generan estrategias de manipulación de forma gradual sin que su víctima
se dé cuenta de ello. Con el pasar de los años se genera una síndrome denominado “de adaptación”, ella misma no refiere el instante en que iniciaron dichas acciones agresoras, sus estrategias de afrontamiento también se minimizaron a la aceptación y a la resignación. Este acontecimiento sin duda puede pasar desapercibido si no se hace un análisis minucioso de las acciones que se toman y de las variables que se manejan, muchos profesionales que aparentemente deben de hacer lectura exacta de estos acontecimientos desconocen las formas de proceder y por ello esta temática es objeto de discusión constante porque no encuentran estrategias de cómo detener este mal.
Otro ejemplo es el de la práctica sencilla que aplican los laboratorios de escuela. Sucede que si metes a una rana en un recipiente de agua hirviendo, esta saltará inmediatamente para ponerse a salvo. Pero si pones a la misma rana en un recipiente de agua fría y la calientas de forma progresiva, la rana seguirá en el recipiente hasta morir.
Estos dos ejemplos son sin duda alguna medidas que se aplican para que se acepte algo que de buenas a primeras no se haría, si trasladamos estas particularidades a espacios y contextos generalizados como el de nuestro medio identificaremos que también se generan estrategias para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, mordaza a la expresión, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.
Se les enseño a muchas personas a comportarse como un texto, son pocas las que leen el texto y son capaces de transformar los contextos, unas son buenas y favorables para la comunidad, pero también las hay aquellas que hacen daño y sin embargo la muestran como si fueran positivas y ayudarían en demasía. Si dejamos que se impongan los textos sin chistar, seremos como entes inanimados, como muebles que se puede mover sin objeción alguna.