| Viernes 8 febrero del año 2008 Potosí - Bolivia Surge otra campaña contra Potosí
La Prensa y el Potosí
El Cruzeiro brasileño, rival de Real Potosí en la segunda fase de la Copa Libertadores de América, intenta impulsar un boicot de los equipos de su país contra la altura, con el fin de evitar que su primer equipo juegue en la Villa Imperial.
El club donde juega el delantero boliviano Marcelo Martins se clasificó al grupo 1 de la Copa, tras eliminar en la primera etapa al paraguayo Cerro Porteño, ganando los dos partidos que ambos disputaron.
Su pase lo llevó al grupo en el que deberá enfrentar al Real Potosí, al venezolano Caracas y al argentino San Lorenzo.
Una vez determinada su continuidad en la Copa, el Cruzeiro propuso ayer que los equipos de Brasil se nieguen a jugar en ciudades como Potosí, por su altitud.
Según la edición digital del diario chileno La Tercera, esta medida de boicot a los encuentros en Potosí fue defendida por el vicepresidente del Cruzeiro, Zezé Perrella, en declaraciones publicadas por medios brasileños.
"Los clubes brasileños deberían ponerse de acuerdo para no jugar allá (en Potosí). Ya conversé con Kléber Leite (vicepresidente del Flamengo) y queremos hablar con los dirigentes del Sao Paulo, Santos y Fluminense", afirmó Perella, a fin de que su idea tome cuerpo.
"Si ellos toman una actitud radical pueden contar con el Cruzeiro. No deberíamos hacer ese juego allá. Leite me relató que el año pasado los jugadores del Flamengo fueron a Potosí y vomitaron dentro del autobús. Allá no hay ni aeropuerto", agregó.
En febrero del año pasado, en un partido por la Libertadores, los jugadores del Flamengo se quejaron supuestamente por haber pasado dificultades. Dijeron que les faltó aire, que sufrieron mareos, dolores de cabeza, calambres musculares, y durante el partido hicieron como si recibían oxígeno desde unos tubos colocados al borde del terreno de juego.
Según declararon aquella vez autoridades potosinas y del propio club boliviano, el Flamengo sólo montó un show, pues cuando los jugadores brasileños se ponían las mascarillas de oxígeno, las perillas de los tubos ni siquiera eran abiertas, sino que se mantenían cerradas.
Al día siguiente de ese encuentro, en el que Real Potosí y Flamengo igualaron a dos, con un buen rendimiento físico de parte de los visitantes -que ni siquiera ahorraron fuerzas a la hora de festejar sus goles-, los directivos del club más popular de Brasil presentaron una queja formal ante la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) y ante la FIFA, y garantizaron que no volverían a jugar en la altura donde -dijeron- la vida de los futbolistas corre riesgo.
Esa postura del Flamengo, apoyada por la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), ocasionó que la FIFA volviera a tomar medidas en contra de las ciudades altas y prohibiera los partidos de fútbol internacional en ellas, decisión que Bolivia y otros países rechazaron e iniciaron una nueva defensa para que se respete la universalidad de esta disciplina.
Un año después de aquella decisión del Flamengo, otro club brasileño vuelve a la carga contra la altura, el Cruzeiro, que se niega a jugar en la altura de Potosí.
"Considero un absurdo que un equipo sea obligado a jugar a 4.000 metros de altura. Eso es un crimen. Tal vez el día en que muera un jugador la Confederación Sudamericana de Fútbol tome alguna medida", según Perrella.
El dirigente aludió a la Conmebol, que hace unas semanas, en una reunión de Comité Ejecutivo en Santiago de Chile, decidió pedirle a la FIFA que permita los partidos de las eliminatorias en La Paz, mientras ratificó que los torneos de la Confederación, como la Copa Libertadores, se jugarán en las ciudades en las que son locales los equipos clasificados.
"La FIFA recomendó que no se realicen partidos en ciudades encima de los 2.700 metros de altura, pero el propio presidente de Brasil (Luiz Inácio Lula da Silva) dio declaraciones en favor de los juegos en altitud", agregó Perrella.
Según el cronograma de la Libertadores, Cruzeiro tendrá que visitar a Real Potosí el 16 de abril próximo en su último compromiso por el Grupo A.
Blanco responde con ironía a la cobardía del Cruzeiro
Real Potosí, a través de su presidente Samuel Blanco, respondió con ironía a la intención del Cruzeiro, de boicotear el juego en Copa Libertadores de América en las ciudades de altura.
"Yo tampoco quería ir a jugar a Belo Horizonte, por el tremendo calor y la humedad que hay en esa ciudad, pero no me queda otra y calladito compré los pasajes para que mi equipo se presente, tal como dice el calendario de partidos. Ahora, si Cruzeiro no quería venir a Potosí tranquilamente podía haber perdido la serie con Cerro Porteño", sostuvo.
Dijo que el club lila no tiene intenciones de "mover el avispero", cuando el tema está cerrado por la misma Confederación Sudamericana de Fútbol, tratándose de torneos de ésta, pues se ha ratificado que los partidos coperos se realizarán en las ciudades de donde son oriundos los clubes.
"Para mí el asunto está completamente cerrado. Hace años no había problema pero como Real Potosí y San José han dejado de ser los tontos útiles y han conformado equipos capaces de ser campeones, surge el problema de la altura. No saben el sacrificio que se hace por conformar una plantilla acorde a la Copa. Mientras la Federación de Fútbol y la Conmebol no dispongan lo contrario se tiene que hacer respetar lo que está vigente", concluyó.
San José tampoco le asigna importancia a la mariconada
Por su parte, el titular de San José, Florencio España, se sorprendió al conocer la información originada en Brasil, pero dijo que no hay que darle mayor crédito porque la Conmebol manifestó su respaldo público a la disputa de partidos en la altura en homenaje al carácter universal que tiene el fútbol.
"Entiendo que todo está arreglado y no hay más problemas, se tiene que jugar donde los clubes tengan su sede. Si los brasileños no quieren presentarse en la altura tendrán que atenerse a las consecuencias. La altura está asegurada y la seguimos defendiendo", dijo España.
Por ello, se estima que cualquier acción en procura de vetar a las ciudades de Potosí y Oruro podría ser encarada conjuntamente por ambas.
El 22 de enero, el Comité Ejecutivo de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), reunido en Chile, ratificó su respaldo unánime a la disputa de partidos en la altura. Decidió elevar una petición a la FIFA para que una medida en contra de la altitud en cotejos de eliminatorias quede sin efecto, en tanto no se concluyan estudios médicos sólidos, a la vez que descartó que las restricciones del máximo organismo del balompié mundial se apliquen a los torneos regionales como la Copa Libertadores de América y la Copa Sudamericana.
Lo que se publicó ayer en el diario chileno "La Tercera"
Los siguientes son algunos de los párrafos de la nota publicada ayer en el diario chileno "La Tercera" con el título "Cruzeiro propone boicot brasileño contra partidos en altura":
"El club brasileño Cruzeiro, que anoche (el miércoles) garantizó su presencia en la segunda fase de la Copa Libertadores al vencer a Cerro Porteño de Paraguay, propuso hoy (ayer) un boicot por parte de los equipos de Brasil a los partidos que se disputen en ciudades como Potosí de Bolivia, ubicada a 3.967 metros de altura.
Esta medida de boicot a los encuentros en Potosí fue defendida por el vicepresidente de Cruzeiro, Zezé Perrella, en declaraciones publicadas por medios brasileños.
"Los clubes brasileños deberían ponerse de acuerdo para no jugar allá. Ya conversé con Kléber Leite (vicepresidente del Flamengo) y queremos hablar con los dirigentes del Sao Paulo, Santos y Fluminense", afirmó Perella.
"Si ellos toman una actitud radical pueden contar con el Cruzeiro. No deberíamos hacer ese juego allá. Leite me relató que el año pasado los jugadores del Flamengo fueron a Potosí y vomitaron dentro del autobús. Allá no hay ni aeropuerto", agregó.
Al término del encuentro, los directivos del club más popular de Brasil, presentaron una queja formal ante la Confederación Sudamericana de Fútbol y ante la FIFA, y garantizaron que no volverían a jugar en esas condiciones.
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