Lunes 16 de agosto del año 2004 Potosí - Bolivia

Uspha Wasi

Nacionalizar los nombres

Ernesto Sanabria Villalba

Tengo un recuerdo de verdad muy grato de don Carlitos Mercado, trabajo mucho tiempo en el Departamento de Títulos de la Universidad Tomás Frías, ahora está jubilado, en consecuencia extendía los títulos de bachiller, solíamos viajar a Tupiza y a Villazón a hacer una prueba de aptitudes a los bachilleres en nombre de la Universidad, trabajo muy grato para nosotros, además que se sentaba presencia de la universidad en las capitales de provincia, también participó en la película de Jorge Sanjinés del grupo Ukamau haciendo el papel de Rosendo García Maisman el dirigente minero del Partido Comunista muerto en combate en la fatídica noche de San Juan del año 1967 bajo la presidencia de Barrientos. Bueno tuvimos tiempo de conversar mucho.
Uno de los temas que le llamo la atención y me lo refirió es el tema de los nombres de los estudiantes que sacaban su título de bachiller. Si bien es cierto que las palabras no son las cosas, sin embargo se refieren a ellas de una manera tan íntima que Platón en el diálogo Cratilo afirma que el nombre es la esencia de la cosa.
En este sentido el nombre de una persona se refiere inequívocamente a la misma. Las culturas suelen poner nombres relacionados a la naturaleza que se quiere que tenga el recién nacido, también el nombre puede entrañar la magia que ha de acompañar a la persona en su vida y le ha de ayudar a sortear los más difíciles escollos, en tal sentido el nombre suele ser la proyección de la persona, lo que ha de ser, lo que se desea que sea. Es tal la importancia del nombre, sin lugar a dudas puede ayudar al portador o puede también perjudicarle.
Algunos nombres que llaman la atención: Kennedy, Michael, Kevin, Johnson, Jonatan, Julian, Shirley, Jovanna, Jennifer,  Robson, Jerry, en fin o los nombres de los artistas y actrices y actores de moda. Esta claro que están en boga los nombres en inglés u otros idiomas, pero creo que los problemas subsecuentes son:
Primero el tema de identidad, creo que tienen más concordancia con nuestros apellidos indígenas e hispanos los nombres precisamente indígenas y castellanos, la verdad no le veo concordancia en llamarse Kennedy Sánchez o Jimmy Mamani.
Otro problema es la fonética (el sonido) de los nombres en nuestro idioma quechua o castellano hay ciertos sonidos que no los hay en inglés, por ejemplo Michael se pronuncia maikol, nosotros leeremos sencillamente michael.
Otro tema es el de la escritura al no saber los sonidos y su correcta escritura, tendemos a escribir como suena y ya, tenemos por ejemplo Michael, seguro que los padres escribirán Maycol o Maicol o Maykol, o el caso de Shirley se pronuncia shirli y puede derivar en nuestro castellano en Cirle (tengo una amiga) o Chirley o Sirley.
Pero uno de los problemas que trae cola es el legal, o sea el notario registra a la persona como puede y como le suena, obvio si no sabemos ni el sonido, ni la escritura del inglés¡¡¡¡¡, de tal manera que el añadir o quitar una consonante terrible problema cuando tenga 19 y tramite su título u otros papeles. Giovana en unos lugares y Gyovanna en otros.
Tengo entendido que en Argentina está legislado esto de los nombres y me parece la verdad coherente, el padre de familia tiene a la hora de poner nombre a su hijo (a) una lista de nombre hispanos e indígenas, de tal manera que no vas a encontrar en Argentina un John o un Richard, porque en castellano te llamas Juan y Ricardo y punto, pero encontrarás un Diego Armando o una Laura Beatriz o un Huáscar Armando.
Parece ser un tema sin importancia pero considero que si lo es, porque creo que por ahí se puede empezar a ser latinoamericano y boliviano.



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