Jueves 19 de agosto del año 2004 Potosí - Bolivia

Fray Vicente Bernedo

Cristina Rodrigo Zárate

Un día como hoy 19 de agosto de 1619 que en ese año cayó un día lunes fue en que la piedad de Dios tenía determinado premiar sus buenos trabajos padecidos por su amor  y entrega total como sacerdote hacia un fin noble de predicador de la palabra del Señor; a horas 13:00 pasa a mejor vida el venerable Padre "Fray Vicente Bernedo" a los 57 años de edad; este misionero  Navarro, nació un 1 de febrero de 1562 en Puente la Reyna (España), hijo de don Juan de Bernedo y doña Isabel Albistur Asodo; y habiendo recorrido desde Bogota a pie 1,200 leguas predicando para llegar hasta el Perú, permanecer unos meses en el convento del Rosario donde conoce a Santa Rosa, y a Fray Martín de Porres,  para luego venir ha nuestras tierras, para hacer de su vida un ejemplo de servicio, dando la palabra del Señor por todas las tierras del nor y sud Chichas, quedándose por temporadas en estos lugares predicando.
Viendo la gente de ese tiempo pasar por todos los alrededores y repitiendo siempre ya esta pasando el Santo, porque por donde solía ir siempre hacia milagros, curaba enfermos, resucitaba muertos, en el lugar donde se quedaba para hacer un descanso era en la localidad de Vitichi, camino a Caiza, más arriba del lugar llamado Pastohuayco, teniendo en este lugar una pequeñísima capilla que él mismo la edifico, y unos pasos más abajo un refugió para dormir, que tiene una apariencia de cueva; lugares que son venerados por todos los fieles hasta ahora cada primera quincena del mes de julio de cada año.
De igual manera en el convento de Santo Domingo de nuestra ciudad solía hacer  milagros, ya que a las puertas de su humilde celda tenía una pocita de agua con la cual sabía curar a los enfermos, resucitar a los peces, y lavar el azúcar, esa pocita desde esos tiempos se conserva; le gustaba siempre la soledad, la abstinencia y los sacrificios corporales; de esta manera su celda convirtió en el entretecho del campanario y cuando el Superior solía llamarle la atención por aquella decisión él respondía que de cama tenía el suelo y de tapa el cielo y era suficiente para él, su alimentación era agua y pan y los días de fiesta católicos un poco de caldo antes de colocar la carne. Fue una vida de entero sacrificio y entrega al Señor que tuvo el Siervo de Dios Fray Vicente Bernedo.
Aquel día 19 de agosto de 1619 que pereció Fray Vicente el Prior mandó  que se doblasen las campanas, minutos después fue un  repique de campanas por todos los templos de nuestra ciudad anunciando que," El Santo dejo esta vida", la multitud de gente apareció inmediatamente en la Iglesia de Santo Domingo para poder velar y dar el último adiós a tan inefable Siervo del Señor.
El Prior del convento previno y cerró las puertas del convento y la iglesia, para poder amortajar y componer en el féretro, porque no estarlo, fuera imposible hacer aquellos oficios, según la muchedumbre de la gente, que cargo luego que se publicó la muerte, que cuando vivía era el consuelo de todos.
Sería ya como la una y media del día, poco más, cuando se abrieron las puertas, y desde esta hora hasta el miércoles 21 en que sepultaron el venerable cadáver fue tan grande el concurso de la gente por la devoción que mostraba pasaban al lado del cadáver  a besar sus manos y pies, tocar su rosario, procurar reliquias de sus hábitos y hacer otros actos de devoción que les dictaba la que tenían al santo varón y el gran concepto que habían formado todos de sus ilustres virtudes, que no se ha visto en nuestros tiempos cosa semejante en esta tierra,  uno de estos devotos, dándole un beso en la mano le arrancó el dedo, quedándose con él, y por la multitud de gente no pudieron hacer nada los hermanos dominicos que custodiaban el cadáver; para poder enterrarlo tuvieron que amortajarlo nuevamente. Propuso el Padre Prior que pues el siervo de Dios había expirado virgen, le pusiesen una palma y le enterrasen con ella, en señal de su integridad.
Se puede decir que el general Don Francisco Sarmiento y Sotomayor, corregidor y Justicia mayor de la Villa Imperial de Potosí, se llevó la tabla en el que dormía el varón de Dios, el escribano del Cabildo, Alonso de Santa Ana un crucifijo y un Agnus Dei, y otros particulares otras cosas, como reliquias.
Desde esa entonces hasta ahora se veneran los restos de Fray Vicente Bernedo en la iglesia de Santo Domingo, y hasta el momento la devoción es grande al venerable quien responde a sus fieles haciendo los milagros requeridos.
Necesitando uno de ellos certificado por los galenos, para que la causa que ya tiene 324 años en proceso de beatificación siendo postergado ante la misma  indiferente mirada de todos los católicos, y el mismo pueblo potosino y sus autoridades que bien falta nos hace tener un Santo en nuestro Departamento para poder atraer incluso mucho más turismo.

NdeR.- Debido a la importancia del tema abordado por Cristina Rodrigo Zárate y a su pertinencia histórica, Juan José Toro cedió su espacio para la publicación del artículo precedente. La columna "Surazo" se publicará mañana.



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